Sobre la Paz…

“¿Qué paz puede establecerse mientras el ser humano siga alimentando en él los gérmenes de todos los conflictos políticos, sociales y económicos que son sus deseos de posesión y de dominación no subyugados? En tanto el ser humano no se decida a intervenir en el campo de batalla de sus pensamientos y sentimientos desordenados, no podrá construir a su alrededor una paz duradera.” – Omraam Mikhaël Aïvanhov – Extracto de su libro “El Egregor de la Paloma o Reino de la Paz”.

Actualmente vivimos en un Planeta que se encuentra en crisis. Crisis económicas, guerras, violencia, pobreza, desempleo, falta de Amor, falta de respeto y falta de valores en todos los ámbitos. Queremos y buscamos “vivir en Paz”. Pero… ¿Qué es verdaderamente la Paz de la que tanto hablamos?

La Paz es un estado,
una forma de ver y vivir la realidad.

La Paz es mucho más que decirle NO a las guerras,
NO a la pobreza,
NO a la violencia,
NO a las diferencias.

La Paz es todo eso y mucho más…

La Paz llega cuando despierta nuestra consciencia
a un nuevo estado.
La Paz transforma.
La Paz transmite Sabiduría.

La Sabiduría transmite Paz.

Paz que llena de vacío los malos pensamientos,
Paz que conmueve y serena.
Una Paz profunda que indaga en los versos del Cosmos.
Paz que funde los falsos opuestos de una misma moneda.

Paz que conecta dimensionalmente senderos no recorridos por los hombres.

Paz que sirve a los otros y no sólo al que se encuentra en Paz.
Paz que evoluciona en estados de consciencia invisibles a los ojos humanos.
Paz que promueve e invita a cambiar para poder algún día, en alguna vida,

conocer verdaderamente ese estado sostenido de Paz Profunda.

Paz que trasciende lo físico,
Paz que trasciende lo emocional.
Paz que deviene de vivir y servir conscientemente

a la Humanidad a través de La Paz.

Trabajar internamente para crear Paz en nuestra mente.
Trabajar en nuestros hábitos para ser las mejores personas que podamos Ser.

Trabajar en expandir nuestra consciencia, eliminando los prejuicios y las falsas creencias.

Trabajar intensamente, abriendo nuestra mente y nuestro corazón,
para así todos poder “Vivir verdaderamente en Paz”.
F. M.
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